Versículos sobre Relaciones, trabajo y justicia
La Palabra de Dios alcanza cada lugar cotidiano: nuestros hogares, nuestras amistades, nuestro trabajo y nuestro cuidado por los vulnerables. Él nos llama a amar con fidelidad, a trabajar con honradez, a administrar bien y a hacer justicia y amar misericordia. Estos versículos aplican el evangelio a la vida diaria y a nuestro prójimo.
Matrimonio, familia y crianza
Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.
Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,
Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.
He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.
Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.
Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.
Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.
Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.
Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.
El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga á castigarlo.
Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.
Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.
Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.
Amistad, comunidad y la iglesia
Cántico gradual: de David. ¡MIRAD cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos igualmente en uno!
Mas yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, y en la comunión, y en el partimiento del pan, y en las oraciones.
Comunicando á las necesidades de los santos; siguiendo la hospitalidad.
Bienaventurados los pacificadores: porque ellos serán llamados hijos de Dios.
Por lo cual, consolaos los unos á los otros, y edificaos los unos á los otros, así como lo hacéis.
Pues vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.
Sobrellevad los unos las cargas de los otros; y cumplid así la ley de Cristo.
Hierro con hierro se aguza; y el hombre aguza el rostro de su amigo.
No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
Si alguno dice, Yo amo á Dios, y aborrece á su hermano, es mentiroso. Porque el que no ama á su hermano al cual ha visto, ¿cómo puede amar á Dios á quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de él: Que el que ama á Dios, ame también á su hermano.
Amándoos los unos á los otros con caridad fraternal; previniéndoos con honra los unos á los otros;
Trabajo, dinero y mayordomía
Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;
Porque el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.
El que confía en sus riquezas, caerá: mas los justos reverdecerán como ramos.
El rico se enseñoreará de los pobres; y el que toma prestado, siervo es del que empresta.
Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ó por necesidad; porque Dios ama el dador alegre.
Traed todos los diezmos al alfolí, y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y vaciaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.
No lo digo en razón de indigencia, pues he aprendido á contentarme con lo que tengo.
La mano de los diligentes se enseñoreará: mas la negligencia será tributaria.
No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompe, y donde ladrones minan y hurtan; Mas haceos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan:
Disminuiránse las riquezas de vanidad: empero multiplicará el que allega con su mano.
Mas ahora se requiere en los dispensadores, que cada uno sea hallado fiel.
Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Justicia, misericordia y los pobres
Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios.
La religión pura y sin mácula delante de Dios y Padre es esta: Visitar los huérfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este mundo.
Padre de huérfanos y defensor de viudas, es Dios en la morada de su santuario:
Como á un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como á ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto: Yo Jehová vuestro Dios.
Aprended á hacer bien; buscad juicio, restituid al agraviado, oid en derecho al huérfano, amparad á la viuda.
Defended al pobre y al huérfano: haced justicia al afligido y al menesteroso.
El que oprime al pobre, afrenta á su Hacedor: mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra.
El ojo misericordioso será bendito, porque dió de su pan al indigente.
Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarán misericordia.
¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo?
Abre tu boca por el mudo, en el juicio de todos los hijos de muerte. Abre tu boca, juzga justicia, y el derecho del pobre y del menesteroso.
Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis á uno de estos mis hermanos pequeñitos, á mí lo hicisteis.