Versículos sobre Matrimonio, familia y crianza

Dios diseñó el matrimonio, la familia y la crianza de los hijos como lugares para reflejar su amor y su fidelidad. Él llama a esposos, esposas, padres e hijos a honrarse unos a otros en el Señor. Estos versículos traen su sabiduría y su gracia al hogar.

Matrimonio — Génesis 2:24

Por tanto, dejará el hombre á su padre y á su madre, y allegarse ha á su mujer, y serán una sola carne.

Esposos y esposas — Efesios 5:25

Maridos, amad á vuestras mujeres, así como Cristo amó á la iglesia, y se entregó á sí mismo por ella,

Crianza — Efesios 6:4

Y vosotros, padres, no provoquéis á ira á vuestros hijos; sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

Los hijos — Salmos 127:3

He aquí, heredad de Jehová son los hijos: cosa de estima el fruto del vientre.

Honrar a los padres — Éxodo 20:12

Honra á tu padre y á tu madre, porque tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.

Criar hijos piadosos — Proverbios 22:6

Instruye al niño en su carrera: aun cuando fuere viejo no se apartará de ella.

El hogar — Josué 24:15

Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.

Amor y respeto — Efesios 5:33

Cada uno empero de vosotros de por sí, ame también á su mujer como á sí mismo; y la mujer reverencie á su marido.

Una mujer virtuosa — Proverbios 31:10

Mujer fuerte, ¿quién la hallará? porque su estima sobrepuja largamente á la de piedras preciosas.

Disciplinar con amor — Proverbios 13:24

El que detiene el castigo, á su hijo aborrece: mas el que lo ama, madruga á castigarlo.

La fe en la familia — 2 Timoteo 1:5

Trayendo á la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual residió primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice; y estoy cierto que en ti también.

Una sola carne — Marcos 10:8

Y los que eran dos, serán hechos una carne: así que no son más dos, sino una carne.

Cordón de tres dobleces — Eclesiastés 4:12

Y si alguno prevaleciere contra el uno, dos estarán contra él; y cordón de tres dobleces no presto se rompe.