Versículos sobre Hospitalidad
12 versículos sobre Hospitalidad para leer, meditar y memorizar.
Compartan lo que tienen con el pueblo santo de Dios cuando pasa necesidad, y estén siempre dispuestos a recibir huéspedes.
No se olviden de abrir sus casas a los forasteros. Haciendo esto, algunos han tenido ángeles como huéspedes y nunca lo supieron.
Recíbanse unos a otros en sus casas sin quejarse.
Al contrario, cuando ofrezcas una fiesta, invita a los pobres, a los mutilados, a los cojos y a los ciegos. Y serás dichoso, porque ellos no tienen cómo pagarte. Tu pago vendrá en la resurrección de los justos».
Por eso es nuestro deber recibir y sostener a personas así, y de este modo ser colaboradores de la verdad.
Por eso el supervisor debe ser alguien a quien nadie pueda criticar con razón: fiel a su única esposa, de mente clara, sensato, respetado, hospitalario, capaz de enseñar,
Debe ser hospitalario, amar lo bueno, y ser sensato, recto, santo y disciplinado.
Porque cuando tuve hambre, me dieron comida; cuando tuve sed, me dieron de beber; cuando era forastero, me recibieron en su casa;
Luego dijo también a su anfitrión: «Cuando ofrezcas un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos. Ellos podrían invitarte a ti también, y con eso ya estarías pagado. Al contrario, cuando ofrezcas una fiesta, invita a los pobres, a los mutilados, a los cojos y a los ciegos. Y serás dichoso, porque ellos no tienen cómo pagarte. Tu pago vendrá en la resurrección de los justos».
El SEÑOR se le apareció a Abraham junto a los grandes árboles de Mamre. Era la hora de más calor del día, y Abraham estaba sentado a la entrada de su tienda. Alzó la vista y vio a tres hombres de pie a poca distancia. Al verlos, corrió desde la entrada de la tienda a recibirlos y se postró en tierra. «Señor mío —dijo—, si te parece bien, te ruego que no pases junto a tu siervo sin detenerte. Haré traer un poco de agua para que se laven los pies; luego descansen aquí, a la sombra del árbol. Iré a buscar un poco de pan para que recobren las fuerzas antes de seguir su camino, ya que han venido a ver a su siervo». Ellos respondieron: «Sí, haz lo que has ofrecido».
Después de ser bautizada junto con los de su casa, nos insistió: «Si consideran que soy fiel al Señor, vengan a mi casa y quédense en ella». Y no nos dejó decir que no.
Lo más importante de todo: mantengan fuerte y constante el amor de unos por otros, porque el amor cubre una gran cantidad de pecados. Recíbanse unos a otros en sus casas sin quejarse.