Versículos sobre Tesoros en el cielo
13 versículos sobre Tesoros en el cielo para leer, meditar y memorizar.
No amontonen tesoros para ustedes en la tierra, donde la polilla y el óxido los echan a perder y los ladrones perforan las paredes y los roban. Más bien, amontonen tesoros para ustedes en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido los echan a perder, ni hay ladrones que perforen las paredes y los roben.
Tu corazón estará siempre donde esté tu tesoro.
Vendan lo que tienen y den el dinero a los necesitados. Consíganse bolsas que nunca se gastan, un tesoro en el cielo que nunca se acaba. Allí ningún ladrón puede acercarse, y ninguna polilla puede echarlo a perder. Su corazón estará dondequiera que esté su tesoro.
Diles que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, que den con generosidad y compartan lo que tienen. Así acumularán para sí mismos un tesoro, un fundamento firme para la era venidera, y se aferrarán a la vida que es verdaderamente vida.
Ya que han sido resucitados con Cristo, busquen lo que está arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Fijen sus pensamientos en lo que está arriba, no en lo que está en la tierra.
Nadie puede servir a dos amos. O bien odiará a uno y amará al otro, o bien será leal a uno y menospreciará al otro. No pueden servir a la vez a Dios y al dinero.
Así le pasa a todo el que amontona riquezas para sí y no es rico a los ojos de Dios».
y a una herencia que nunca podrá perecer, ni mancharse, ni marchitarse. Esa herencia está guardada en el cielo para ustedes,
Consideró que llevar la deshonra de Cristo valía más que todas las riquezas de Egipto, porque mantenía los ojos fijos en la recompensa.
Más aún, considero todo como pérdida, porque conocer a Cristo Jesús, mi Señor, vale muchísimo más que todo eso. Por él lo he perdido todo, y lo considero estiércol, para ganar a Cristo
El reino de los cielos es como un tesoro enterrado en un campo. Un hombre dio con él y volvió a taparlo. Luego, lleno de alegría, fue a vender todo lo que poseía y compró ese campo.
Mientras tanto, no fijamos la mirada en lo que se ve, sino en lo que no se ve. Lo que se ve dura solo un tiempo; lo que no se ve es eterno.
Jesús lo miró y lo amó. «Te falta una cosa —le dijo—. Ve y vende todo lo que tienes, y da el dinero a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».