Versículos sobre El Espíritu Santo
El Espíritu es Dios mismo morando con su pueblo y dentro de él: nuestro Ayudador, nuestro Consolador, el sello de nuestra redención. Él derrama el amor de Dios en nuestros corazones, hace crecer su fruto en nuestras vidas y reparte dones para el bien de la iglesia. Estos versículos te ayudan a recibir al Espíritu y a andar a su paso.
El Espíritu Santo
Mas el Consolador, el Espíritu Santo, al cual el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todas las cosas que os he dicho.
Y no os embriaguéis de vino, en lo cual hay disolución; mas sed llenos de Espíritu;
Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
Y cuando él viniere redargüirá al mundo de pecado, y de justicia, y de juicio:
Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.
Pero cuando viniere aquel Espíritu de verdad, él os guiará á toda verdad; porque no hablará de sí mismo, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que han de venir.
¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?
Y asimismo también el Espíritu ayuda nuestra flaqueza: porque qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos; sino que el mismo Espíritu pide por nosotros con gemidos indecibles.
El que cree en mí, como dice la Escritura, ríos de agua viva correrán de su vientre.
En el cual esperasteis también vosotros en oyendo la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salud: en el cual también desde que creísteis, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
Mas recibiréis la virtud del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros; y me sereís testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo último de la tierra.
El fruto y los dones del Espíritu
Mas el fruto del Espíritu es: caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, bondad, fe, Mansedumbre, templanza: contra tales cosas no hay ley.
Empero á cada uno le es dada manifestación del Espíritu para provecho.
Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.
Cada uno según el don que ha recibido, adminístrelo á los otros, como buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.
Pero la unción que vosotros habéis recibido de él, mora en vosotros, y no tenéis necesidad que ninguno os enseñe; mas como la unción misma os enseña de todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como os ha enseñado, perseveraréis en él.
Empero hay repartimiento de dones; mas el mismo Espíritu es.
Y ahora permanecen la fe, la esperanza, y la caridad, estas tres: empero la mayor de ellas es la caridad.
SEGUID la caridad; y procurad los dones espirituales, mas sobre todo que profeticéis.
Por lo cual te aconsejo que despiertes el don de Dios, que está en ti por la imposición de mis manos.
Porque de la manera que el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, empero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, así también Cristo.