Versículos sobre El fruto y los dones del Espíritu
El Espíritu hace crecer su fruto en nosotros —amor, gozo, paz, paciencia— y reparte dones para edificar el cuerpo de Cristo. Donde el Espíritu obra, el carácter es cambiado y la iglesia es fortalecida. Estos versículos te invitan a andar a la par del Espíritu y a servir en su poder.
Pero el fruto que produce el Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo. Ninguna ley se opone a cosas como estas.
A cada uno se le da una manera en que el Espíritu actúa a la vista de todos, y se le da para el bien de todos.
mansedumbre y dominio de sí mismo. Ninguna ley se opone a cosas como estas.
Porque Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.
Cada uno de ustedes ha recibido un don; úsenlo para servirse unos a otros, como buenos administradores de la gracia de Dios en toda su variedad.
En cuanto a ustedes, recibieron de él una unción, y esa unción permanece en ustedes; no necesitan que nadie les enseñe. Al contrario, su unción les enseña acerca de todo, y es verdadera y no mentira. Así que, tal como la unción les ha enseñado, permanezcan en él.
Los dones se reparten de distintas maneras, pero es el mismo Espíritu quien los da.
Así que ahora estas tres cosas perduran: la fe, la esperanza y el amor. Y de estas tres, la más grande es el amor.
Busquen el amor y anhelen los dones espirituales, sobre todo el de profetizar.
Por eso te recuerdo que avives la llama del don que Dios te dio cuando te impuse las manos.
El cuerpo es una sola unidad, y sin embargo tiene muchas partes; y todas sus partes, aunque son muchas, forman un solo cuerpo. Así es también con Cristo.