Versículos sobre Los dones del Espíritu
12 versículos sobre Los dones del Espíritu para leer, meditar y memorizar.
A cada uno se le da una manera en que el Espíritu actúa a la vista de todos, y se le da para el bien de todos.
Uno y el mismo Espíritu actúa en todo esto, y da a cada persona por separado según él decide.
Nuestros dones son distintos, conforme a la gracia que nos fue dada. Si alguien tiene el don de profecía, que profetice conforme a la fe que tiene.
Por medio del Espíritu, a uno se le da un mensaje de sabiduría; a otro, por el mismo Espíritu, un mensaje de conocimiento; a otro, por el mismo Espíritu, fe; a otro, por el único Espíritu, dones de sanidad; a otro, el poder de hacer milagros; a otro, profecía; a otro, la capacidad de distinguir los espíritus; a otro, diversas clases de lenguas; y a otro, la interpretación de lenguas.
Fue él quien dio a unos como apóstoles, a otros como profetas, a otros como evangelistas, y a otros como pastores y maestros. Los dio para preparar al pueblo santo de Dios para la obra de servicio, a fin de que el cuerpo de Cristo fuera edificado,
En la iglesia Dios ha puesto a algunos: primero apóstoles, segundo profetas, tercero maestros. Después vienen los milagros, luego los dones de sanidad, la capacidad de ayudar, la capacidad de guiar, y diversas clases de lenguas.
Cada uno de ustedes ha recibido un don; úsenlo para servirse unos a otros, como buenos administradores de la gracia de Dios en toda su variedad.
Nuestros dones son distintos, conforme a la gracia que nos fue dada. Si alguien tiene el don de profecía, que profetice conforme a la fe que tiene. Si es el de servir, que se dedique a servir; el que enseña, a enseñar; el que anima, a animar. El que comparte, que lo haga con generosidad; el que dirige, con empeño; el que muestra misericordia, con alegría.
Busquen el amor y anhelen los dones espirituales, sobre todo el de profetizar.
mientras Dios añadía su propio testimonio con señales y prodigios, con muchas clases de obras poderosas y repartiendo el Espíritu Santo como él quiso.
Pero a cada uno de nosotros se le dio gracia, en la medida en que Cristo la repartió.
Pero lo cierto es que Dios ha colocado cada una de las partes en el cuerpo como él quiso.