Versículos sobre El amor, el don más excelente
15 versículos sobre El amor, el don más excelente para leer, meditar y memorizar.
Así que ahora estas tres cosas perduran: la fe, la esperanza y el amor. Y de estas tres, la más grande es el amor.
Supongamos que hablo en las lenguas de los seres humanos, y también en las de los ángeles. Si no tengo amor, no soy más que un bronce que retumba o un címbalo estridente.
Puede que tenga el don de profecía, y que conozca todos los misterios y todo lo que se puede saber; puede que tenga toda la fe que existe, tanta que mueva montañas; pero si no tengo amor, no soy nada.
El amor nunca llega a su fin. Pero las profecías llegarán a su fin; las lenguas callarán; el conocimiento llegará a su fin.
Por encima de todo esto, vístanse de amor, que lo une todo y lo hace completo.
El amor es paciente; el amor es bondadoso. El amor no envidia, no hace alarde, no se envanece. No actúa de forma vergonzosa, no busca su propio provecho, no pierde los estribos y no lleva la cuenta de las ofensas.
No se alegra del mal que se hace, sino que comparte la alegría de la verdad. No hay nada que el amor no pueda sobrellevar; nunca deja de creer ni de esperar; no hay nada que no pueda resistir.
El que no ama nunca ha conocido a Dios, porque Dios es amor.
Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros. Así como yo los he amado, también ustedes deben amarse unos a otros. Si se aman unos a otros, todos sabrán por esto que son mis discípulos».
No queden en deuda con nadie, salvo la deuda de amor que tienen unos con otros. Quien ama a otra persona ha cumplido la ley.
Nosotros mismos hemos llegado a conocer el amor que Dios nos tiene, y lo creemos. Dios es amor. Quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios permanece en esa persona.
Lo más importante de todo: mantengan fuerte y constante el amor de unos por otros, porque el amor cubre una gran cantidad de pecados.
El amor no causa daño al prójimo, y así el amor es lo que da cumplimiento a la ley.
Nosotros amamos porque él nos amó primero.
Porque en Cristo Jesús no cuenta para nada estar circuncidado o no estarlo. Lo que cuenta es la fe que se pone en acción por medio del amor.