Versículos sobre La identidad y la vida interior

En Cristo se te da un nombre nuevo y un corazón nuevo: escogido, perdonado y profundamente amado. La Escritura habla con sinceridad a la vida interior: las emociones del corazón, los pensamientos de la mente y la lucha constante contra el pecado. Estos versículos anclan tu identidad en lo que Dios dice que es verdad, no en lo que sientes.

La identidad en Cristo

Hijo de Dios — 1 Juan 3:1

MIRAD cuál amor nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce á él.

Escogidos — Efesios 1:4

Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor;

Amados — Colosenses 3:12

Vestíos pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia;

Más que vencedores — Romanos 8:37

Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó.

Libres — Juan 8:36

Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Ciudadanos del cielo — Filipenses 3:20

Mas nuestra vivienda es en los cielos; de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

La luz del mundo — Mateo 5:14

Vosotros sois la luz del mundo: una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.

La sal de la tierra — Mateo 5:13

Vosotros sois la sal de la tierra: y si la sal se desvaneciere ¿con qué será salada? no vale más para nada, sino para ser echada fuera y hollada de los hombres.

Real sacerdocio — 1 Pedro 2:9

Mas vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, gente santa, pueblo adquirido, para que anunciéis las virtudes de aquel que os ha llamado de las tinieblas á su luz admirable:

Hechura de Dios — Efesios 2:10

Porque somos hechura suya, criados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó para que anduviésemos en ellas.

Embajadores de Cristo — 2 Corintios 5:20

Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio nuestro; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

Aceptos en el Amado — Efesios 1:6

Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado:

Formados de manera admirable — Salmos 139:14

Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras: estoy maravillado, y mi alma lo conoce mucho.

El corazón y las emociones

Ansiedad — Filipenses 4:6-7

Por nada estéis afanosos; sino sean notorias vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con hacimiento de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesús.

Miedo — Isaías 41:10

No temas, que yo soy contigo; no desmayes, que yo soy tu Dios que te esfuerzo: siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.

Preocupación — Mateo 6:34

Así que, no os congojéis por el día de mañana; que el día de mañana traerá su fatiga: basta al día su afán.

Duelo — Salmos 34:18

Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; y salvará á los contritos de espíritu.

Soledad — Deuteronomio 31:6

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos: que Jehová tu Dios es el que va contigo: no te dejará ni te desamparará.

Gozo — Nehemías 8:10

Díjoles luego: Id, comed grosuras, y bebed vino dulce, y enviad porciones á los que no tienen prevenido; porque día santo es á nuestro Señor: y no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fortaleza.

Paz — Juan 14:27

La paz os dejo, mi paz os doy: no como el mundo la da, yo os la doy. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Consuelo — 2 Corintios 1:3-4

Bendito sea el Dios y Padre del Señor Jesucristo, el Padre de misericordias, y el Dios de toda consolación, El cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar á los que están en cualquiera angustia, con la consolación con que nosotros somos consolados de Dios.

Desánimo — Josué 1:9

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente: no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios será contigo en donde quiera que fueres.

Vergüenza — Romanos 10:11

Porque la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

Desesperación — Salmos 42:11

¿Por qué te abates, oh alma mía, y por qué te conturbas en mí? Espera á Dios; porque aun le tengo de alabar; es él salvamento delante de mí, y el Dios mío.

Un corazón quebrantado — Salmos 147:3

El sana á los quebrantados de corazón, y liga sus heridas.

Inseguridad — Jeremías 1:5

Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta á las gentes.

Gratitud — 1 Tesalonicenses 5:18

Dad gracias en todo; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.

El temor al hombre — Proverbios 29:25

El temor del hombre pondrá lazo: mas el que confía en Jehová será levantado.

Ira — Santiago 1:19-20

Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oir, tardío para hablar, tardío para airarse: Porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

La mente y los pensamientos

Renovar la mente — Romanos 12:2

Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Pensamientos cautivos — 2 Corintios 10:5

Destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de Dios, y cautivando todo intento á la obediencia de Cristo;

Meditación — Salmos 1:2

Antes en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche.

Poner la mente en las cosas de arriba — Colosenses 3:2

Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Duda — Santiago 1:6

Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.

Confusión — 1 Corintios 14:33

Porque Dios no es Dios de disensión, sino de paz; como en todas las iglesias de los santos.

Una mente sana — 2 Timoteo 1:7

Porque no nos ha dado Dios el espíritu de temor, sino el de fortaleza, y de amor, y de templanza.

En esto pensad — Filipenses 4:8

Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si alguna alabanza, en esto pensad.

Una mente firme — Isaías 26:3

Tú le guardarás en completa paz, cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti se ha confiado.

La mente de Cristo — 1 Corintios 2:16

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.

Guarda tu corazón — Proverbios 4:23

Sobre toda cosa guardada guarda tu corazón; porque de él mana la vida.

Sed sobrios — 1 Pedro 5:8

Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando á quien devore:

Examíname, oh Dios — Salmos 139:23

Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: pruébame y reconoce mis pensamientos:

El pecado y la lucha contra él

Pecado — Romanos 3:23

Por cuanto todos pecaron, y están destituídos de la gloria de Dios;

La carne — Gálatas 5:16

Digo pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis la concupiscencia de la carne.

Tentación — 1 Corintios 10:13

No os ha tomado tentación, sino humana: mas fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis llevar; antes dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis aguantar.

Orgullo — Proverbios 16:18

Antes del quebrantamiento es la soberbia; y antes de la caída la altivez de espíritu.

Concupiscencia — Mateo 5:28

Mas yo os digo, que cualquiera que mira á una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.

Avaricia — Lucas 12:15

Y díjoles: Mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que posee.

Idolatría — 1 Juan 5:21

Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén.

Amargura — Hebreos 12:15

Mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raíz de amargura brotando os impida, y por ella muchos sean contaminados;

Envidia — Santiago 3:16

Porque donde hay envidia y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa.

Vencer el pecado — Romanos 6:14

Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.

Despojarse del viejo hombre — Efesios 4:22-24

A que dejéis, cuanto á la pasada manera de vivir, el viejo hombre que está viciado conforme á los deseos de error; Y á renovaros en el espíritu de vuestra mente, Y vestir el nuevo hombre que es criado conforme á Dios en justicia y en santidad de verdad.

Huir del pecado — 2 Timoteo 2:22

Huye también los deseos juveniles; y sigue la justicia, la fe, la caridad, la paz, con los que invocan al Señor de puro corazón.

Resistir al diablo — Santiago 4:7

Someteos pues á Dios; resistid al diablo, y de vosotros huirá.

Ya no esclavos del pecado — Romanos 6:6

Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.