Versículos sobre Despojarse del viejo hombre
14 versículos sobre Despojarse del viejo hombre para leer, meditar y memorizar.
Se les enseñó a despojarse del viejo yo, el de su antigua manera de vivir, que se va arruinando por sus deseos engañosos; a dejarse renovar en el espíritu de su mente; y a revestirse del nuevo yo, creado a semejanza de Dios, en la justicia y la santidad que vienen de la verdad.
No se mientan unos a otros. Ustedes se han quitado el viejo yo con sus hábitos y se han puesto el nuevo yo, que se va renovando y creciendo en conocimiento, a imagen de su Creador.
Así que, por medio del bautismo, fuimos sepultados con él en la muerte, a fin de que, como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, también nosotros vivamos una vida nueva.
Ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí. Lo que aún me queda de vida en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mi bien.
Así que, si alguien está en Cristo, es parte de una nueva creación. Lo viejo ha pasado, y miren: lo nuevo ha llegado.
Sabemos esto: nuestro viejo yo fue clavado en la cruz con él, para que el cuerpo del pecado fuera despojado de su poder y ya no sirviéramos al pecado como esclavos.
Al contrario, vístanse del Señor Jesucristo como quien se pone la ropa, y no hagan planes para satisfacer los deseos de la carne.
Así que den muerte a todo lo que en ustedes pertenece a la tierra: la inmoralidad sexual, la impureza, la pasión lujuriosa, el mal deseo y la avaricia, que es idolatría.
Ustedes son el pueblo escogido de Dios, santo y amado por él. Por eso, vístanse, como de ropa, de un corazón compasivo, de bondad, humildad, mansedumbre y paciencia.
Así que ahora que se han despojado de la mentira, cada uno de ustedes debe decir la verdad a su prójimo, porque somos miembros unos de otros.
Los que pertenecen a Cristo han clavado la carne en la cruz, junto con sus pasiones y sus deseos.
Así que despójense de toda malicia y de toda clase de engaño, de la hipocresía, de la envidia y de toda calumnia.
No dejen que esta era presente los meta en su molde; al contrario, déjense transformar por completo a medida que su mente se renueva. Entonces serán capaces de examinar y reconocer la voluntad de Dios: lo que es bueno, agradable y perfecto.
Así pues, ya que también nosotros tenemos a nuestro alrededor una nube tan inmensa de testigos, quitémonos de encima toda carga y el pecado que con tanta facilidad se nos enrosca, y corramos la carrera trazada ante nosotros, y corrámosla con perseverancia.