Versículos sobre Nuestro Sumo Sacerdote

13 versículos sobre Nuestro Sumo Sacerdote para leer, meditar y memorizar.

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01 Hebreos 4:14 Versículo clave

Tenemos, entonces, un gran sumo sacerdote que ha pasado a través de los cielos: Jesús, el Hijo de Dios. Así que aferrémonos con firmeza a la confesión que hacemos.

02 Hebreos 4:15

Porque el sumo sacerdote que tenemos no es uno que no pueda compartir lo que sentimos en nuestras debilidades; él ha sido puesto a prueba en todo, igual que nosotros, pero sin pecar.

03 Hebreos 4:16

Así pues, con confianza, acerquémonos al trono de la gracia, para recibir misericordia y hallar una gracia que nos ayude justo cuando hace falta.

04 Hebreos 7:26

Este es el sumo sacerdote que corresponde a nuestra necesidad: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima de los cielos.

05 Hebreos 9:11-12

Pero Cristo vino como sumo sacerdote de los bienes que ya han llegado. A través del tabernáculo mayor y más perfecto, no hecho por manos ni perteneciente a esta creación, y no por medio de la sangre de machos cabríos y becerros, sino de su propia sangre, entró en el santuario una vez para siempre y obtuvo una redención eterna.

06 Hebreos 2:17

Por eso era necesario que se hiciera semejante a sus hermanos en todo, para ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel en todo lo que tiene que ver con Dios, y hacer expiación por los pecados del pueblo.

07 Hebreos 5:5-6

Del mismo modo, Cristo no se dio a sí mismo la gloria de llegar a ser sumo sacerdote. Esa gloria vino del que le dijo: «Tú eres mi Hijo; hoy te he engendrado». Como también dice en otro lugar: «Tú eres sacerdote para siempre, del orden de Melquisedec».

08 Hebreos 7:25

Por eso puede salvar por completo a los que se acercan a Dios por medio de él, pues está siempre vivo para rogar a favor de ellos.

09 Hebreos 8:1

Este es el centro de lo que estamos diciendo. Nuestro sumo sacerdote es uno que ha tomado asiento a la derecha del trono de la Majestad en el cielo,

10 Hebreos 10:21

Y tenemos un gran sacerdote que está al frente de la casa de Dios.

11 Hebreos 3:1

Así pues, hermanos santos, compañeros en un llamamiento celestial, fijen la mente en Jesús, el apóstol y sumo sacerdote de la confesión que hacemos.

12 Hebreos 6:20

Allí entró Jesús antes que nosotros y a favor nuestro, como precursor, convertido en sumo sacerdote para siempre, del orden de Melquisedec.

13 Hebreos 7:24

pero él permanece para siempre, y por eso el sacerdocio que tiene nunca pasará a otro.

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