Versículos sobre La vid y los pámpanos
12 versículos sobre La vid y los pámpanos para leer, meditar y memorizar.
Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. El sarmiento no puede dar fruto por sí mismo; tiene que permanecer en la vid. Del mismo modo, ustedes no pueden dar fruto si no permanecen en mí.
Yo soy la vid; ustedes son los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en esa persona, es el que da mucho fruto, porque separados de mí no pueden hacer nada.
Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador.
Él quita todo sarmiento que en mí no da fruto, y poda y limpia todo el que da fruto, para que dé más fruto todavía.
El que no permanece en mí es echado fuera como un sarmiento y se seca. La gente recoge los sarmientos, los echa al fuego, y arden.
Por la palabra que les he hablado, ustedes ya están limpios.
Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran, y se les concederá.
Así es glorificado mi Padre: en que den mucho fruto y demuestren así que son mis discípulos.
No me eligieron ustedes a mí; yo los elegí a ustedes. Y los he puesto para esto: para que vayan y den fruto, y para que su fruto permanezca. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.
Tú sacaste una vid de Egipto; tú echaste a las naciones para plantarla. Preparaste la tierra para recibirla; echó sus raíces y cubrió el país.
Pero el fruto que produce el Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio de sí mismo. Ninguna ley se opone a cosas como estas.
Ahora bien, si algunas de las ramas fueron arrancadas y tú, aunque eras un brote de olivo silvestre, fuiste injertado entre ellas y ahora participas de la rica raíz del olivo,