Versículos sobre La esperanza bienaventurada
12 versículos sobre La esperanza bienaventurada para leer, meditar y memorizar.
mientras aguardamos la dichosa esperanza: la aparición de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Jesucristo.
El Señor mismo bajará del cielo con una voz de mando, con la voz de un arcángel y con el sonido de la trompeta de Dios, y los muertos que pertenecen a Cristo resucitarán primero. Después, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos arrebatados junto con ellos en las nubes para salir al encuentro del Señor en el aire. Y desde entonces estaremos siempre con el Señor.
Queridos amigos, ya ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos aún no se ha manifestado. Lo que sí sabemos es esto: cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es en realidad. Todo el que tiene así su esperanza puesta en él se purifica, así como él es puro.
El que da testimonio de todo esto dice: «¡Sí, vengo pronto!». ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!
Ellos dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué se quedan ahí mirando al cielo? Este Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá de la misma manera en que lo vieron partir hacia el cielo».
Queridos amigos, ya ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos aún no se ha manifestado. Lo que sí sabemos es esto: cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como es en realidad.
Pero nuestra ciudadanía está en el cielo, y desde allí esperamos con anhelo a un Salvador, el Señor Jesucristo. Él transformará estos cuerpos de nuestra condición humilde y les dará la misma forma que su cuerpo glorioso, por la acción de su poder para poner todas las cosas bajo su dominio.
Cristo es su vida. Cuando él se manifieste, también ustedes serán manifestados con él en gloria.
Ahora me espera la corona de justicia, que el Señor, el juez justo, me dará en aquel día, y no solo a mí, sino también a todos los que han anhelado su aparición.
Entonces la señal del Hijo del Hombre aparecerá en el cielo. Todas las tribus de la tierra harán duelo, y verán al Hijo del Hombre venir sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.
Escuchen, les digo un misterio. No todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, cuando suene la última trompeta. Porque la trompeta sonará, y los muertos resucitarán para nunca más corromperse, y nosotros, los que estemos vivos, seremos transformados.
¡Miren! Viene con las nubes. Todo ojo lo verá, también los que lo traspasaron, y todas las tribus de la tierra se golpearán el pecho de dolor por él. ¡Sí! Amén.