Versículos sobre Redención
13 versículos sobre Redención para leer, meditar y memorizar.
En él y por medio de su sangre tenemos la redención, el perdón de nuestras faltas. La tenemos porque la gracia de Dios es muy rica,
Él nos ha rescatado del poder de la oscuridad y nos ha trasladado al reino del Hijo que él ama. En él tenemos la redención, que es el perdón de nuestros pecados.
Él se entregó por nosotros para liberarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo que le pertenezca, deseoso de hacer el bien.
Porque saben cuál fue el precio de su rescate del modo de vida inútil que heredaron de sus antepasados. Ese precio no fue plata ni oro, cosas que se corrompen, sino la sangre preciosa de Cristo, que fue como un cordero sin defecto ni mancha.
Cristo nos redimió de la maldición de la ley al hacerse maldición por nosotros, pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado de un madero».
Pero, como un regalo, son justificados por su gracia, por medio de la redención que se encuentra en Cristo Jesús.
Fueron comprados, y se pagó un precio por ustedes. Así que den gloria a Dios en su cuerpo.
y no por medio de la sangre de machos cabríos y becerros, sino de su propia sangre, entró en el santuario una vez para siempre y obtuvo una redención eterna.
Y no solo la creación. Nosotros mismos, que tenemos el Espíritu como la primera parte de la cosecha, también gemimos por dentro mientras anhelamos nuestra adopción como hijos, cuando nuestro cuerpo será redimido.
«Bendito sea el Señor, el Dios de Israel, porque ha venido a ayudar a su pueblo y a darle libertad.
Cantan un cántico nuevo: «Digno eres de recibir el rollo y de romper sus sellos, porque fuiste degollado, y al precio de tu sangre compraste para Dios a gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación.
¡Israel, espera con esperanza al SEÑOR! Porque en el SEÑOR se encuentra el amor fiel, y en él hay redención en abundancia.
Es Dios quien los ha puesto en Cristo Jesús, y él ha llegado a ser para nosotros la sabiduría de Dios, es decir, nuestra justicia, nuestra santidad y nuestra redención.