Versículos sobre Tomar la cruz
15 versículos sobre Tomar la cruz para leer, meditar y memorizar.
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí tiene que renunciar a sí mismo, cargar con su cruz y seguirme.
Y decía a todos: «El que quiera venir detrás de mí tiene que negarse a sí mismo, cargar su cruz cada día y seguirme.
Ya no soy yo quien vive; es Cristo quien vive en mí. Lo que aún me queda de vida en la carne, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a sí mismo por mi bien.
Luego llamó a la multitud, junto con sus discípulos, y les dijo: «Si alguien quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, tome su cruz y me siga.
Quiero conocerlo a él, conocer el poder de su resurrección y lo que es participar en sus sufrimientos, mientras soy formado a semejanza de su muerte,
Si una persona no carga con su propia cruz y no camina detrás de mí, no puede ser mi discípulo.
Quien se niega a tomar su propia cruz y caminar detrás de mí no es digno de mí.
Sabemos esto: nuestro viejo yo fue clavado en la cruz con él, para que el cuerpo del pecado fuera despojado de su poder y ya no sirviéramos al pecado como esclavos.
Para esto Dios los llamó, porque también Cristo sufrió por ustedes y les dejó un modelo que imitar, para que caminen siguiendo sus pasos.
Si somos hijos, también somos herederos. Somos herederos de Dios, y heredamos junto con Cristo, si sufrimos junto con él para ser también glorificados junto con él.
Este dicho es digno de confianza: si hemos muerto con él, también viviremos con él. Si perseveramos, también reinaremos con él. Si lo negamos, él también nos negará.
El que se empeñe en salvar su propia vida la perderá. Pero el que pierda su vida por mí, la salvará.
Jesús lo miró y lo amó. «Te falta una cosa —le dijo—. Ve y vende todo lo que tienes, y da el dinero a los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme».
Ahora me alegro de sufrir por ustedes. En mi propio cuerpo estoy completando lo que aún falta de las aflicciones de Cristo, a favor de su cuerpo, la iglesia.
Los que quieran asegurar su propia vida la perderán, y los que pierdan su vida por mí la encontrarán.