Versículos sobre Orar en el Espíritu
14 versículos sobre Orar en el Espíritu para leer, meditar y memorizar.
Pero ustedes, queridos, sigan edificándose sobre su santísima fe y orando en el Espíritu Santo.
Del mismo modo, también el Espíritu nos echa una mano en nuestra debilidad. No sabemos qué pedir ni cómo pedirlo. Pero el Espíritu mismo ruega a nuestro favor, con gemidos que ninguna palabra puede expresar.
Oren en el Espíritu en toda ocasión, con toda clase de oraciones y peticiones. Con ese fin, manténganse alerta, sin desfallecer nunca, y hagan peticiones por todo el pueblo santo de Dios.
¿Qué se sigue de esto? Oraré en el espíritu, y oraré también con la mente. Cantaré alabanzas en el espíritu, y cantaré alabanzas también con la mente.
Y como son hijos, Dios ha enviado a nuestros corazones el Espíritu de su Hijo, y el Espíritu clama: «¡Abba, Padre!»
Y Dios, que mira en lo profundo de los corazones, sabe lo que el Espíritu se propone, porque el Espíritu ruega por el pueblo santo de Dios de acuerdo con lo que Dios quiere.
Cuando oro en una lengua, es mi espíritu el que ora, mientras que mi mente no da fruto.
Pero viene una hora, y de hecho ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque el Padre busca que así sean los que lo adoran. Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».
Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo y siguieron anunciando la palabra de Dios sin miedo.
Porque somos nosotros la circuncisión: los que adoramos por el Espíritu de Dios, los que nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos ninguna confianza en los méritos humanos,
De lo contrario, si bendices a Dios en el espíritu, ¿cómo podrá decir «Amén» a tu oración de gracias quien está en el lugar del no iniciado? Esa persona no tiene idea de lo que estás diciendo.
Lo que recibieron no fue un espíritu de esclavitud que los volviera a someter al miedo. Recibieron el Espíritu de adopción como hijos, y en el Espíritu clamamos: «¡Abba, Padre!»
Ya que nuestra vida viene del Espíritu, sigamos también la guía del Espíritu en cada paso que demos.
Pero ustedes, queridos, sigan edificándose sobre su santísima fe y orando en el Espíritu Santo. Guárdense en el amor de Dios, mientras esperan la misericordia de nuestro Señor Jesucristo, que trae vida eterna.