Versículos sobre Adorar en espíritu y en verdad
12 versículos sobre Adorar en espíritu y en verdad para leer, meditar y memorizar.
Pero viene una hora, y de hecho ya ha llegado, en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque el Padre busca que así sean los que lo adoran.
Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad».
Porque somos nosotros la circuncisión: los que adoramos por el Espíritu de Dios, los que nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos ninguna confianza en los méritos humanos,
Así pues, hermanos, les ruego por las misericordias de Dios: ofrezcan a Dios sus cuerpos como sacrificio vivo, santo y agradable a él. Ese es su culto razonable.
El SEÑOR está cerca de todo el que lo llama, de todos los que lo llaman con sinceridad.
Acerquémonos, pues, con un corazón sincero, plenamente seguros en nuestra fe, con el corazón rociado y limpio de una mala conciencia y el cuerpo lavado con agua limpia.
Los sacrificios que Dios acepta son un espíritu quebrantado. Un corazón roto y deshecho, oh Dios, tú nunca lo rechazarás.
Pero el SEÑOR le dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo alto que es, porque yo lo he rechazado. El SEÑOR no ve como ve el ser humano. El ser humano mira lo que está a la vista, pero el SEÑOR mira el corazón».
“Con los labios este pueblo me honra, pero su corazón se mantiene lejos de mí. Vacío es el culto que me rinden, porque las doctrinas que enseñan son mandatos hechos por seres humanos”».
Jesús le dijo: «Créeme, mujer: viene una hora en que ustedes no adorarán al Padre ni en este monte ni en Jerusalén.
Dios, que hizo el mundo y todo lo que hay en él, es él mismo el Señor del cielo y de la tierra. No habita en santuarios construidos por manos humanas, ni lo atienden manos humanas como si le faltara algo, porque es él quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas.
¿Quién tiene derecho a subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar de pie en el lugar de su santidad? Los que tienen manos inocentes y corazón puro, que no han invocado la vida misma de Dios para respaldar lo falso, ni han hecho un juramento para engañar.