Versículos sobre Dios el Padre
El Dios de la Biblia es Padre: la fuente de toda buena dádiva y Aquel cuyo amor envió a su Hijo por nosotros. Él es fiel, misericordioso, tardo para la ira y grande en misericordia. Estos versículos te invitan a descansar en el corazón del Padre para contigo.
Aquí se encuentra el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para ser el sacrificio que expía nuestros pecados.
Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es el Dios verdadero, el Dios fiel. Él guarda su pacto y su amor fiel por mil generaciones con los que lo aman y guardan sus mandamientos,
Pero Dios es rico en misericordia. Por el gran amor que nos tuvo, aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo. Por gracia ustedes han sido salvados.
Porque es por esta gracia que ustedes han sido salvados, por medio de la fe. Nada de esto sale de ustedes: es don de Dios. No es fruto de lo que alguien haya hecho; así nadie tiene de qué jactarse.
¡Saboreen y comprueben lo bueno que es el SEÑOR! ¡Qué dichosa es la persona que hace de él su refugio!
Así como un padre siente ternura por sus hijos, el SEÑOR siente tierno amor por todos los que lo temen.
Así que se puso en camino y volvió a su padre. Su padre lo vio cuando todavía estaba lejos, y se le enterneció el corazón. Corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó con cariño.
El Señor no está retrasando la promesa, como algunos entienden el retraso. Más bien, está teniendo paciencia con ustedes. No quiere que nadie sea destruido, sino que todos lleguen a arrepentirse.
¿O tienes en poco la gran riqueza de su bondad, su tolerancia y su paciencia? ¿No ves que Dios es bondadoso contigo para llevarte al arrepentimiento?
Miren los pájaros que vuelan por el cielo. No siembran ni cosechan ni guardan comida en graneros, y aun así su Padre celestial los alimenta. ¿Acaso no valen ustedes muchísimo más que ellos?
Y mi Dios proveerá todo lo que ustedes necesiten, conforme a su gloriosa riqueza en Cristo Jesús.
El SEÑOR está cerca de todo el que lo llama, de todos los que lo llaman con sinceridad.
Tierno y clemente es el SEÑOR, lento para enojarse, rico en amor fiel.
Porque tengo plena certeza: no podrán la muerte ni la vida, ni ángeles ni gobernantes, ni lo que existe ahora ni lo que todavía ha de venir, ni poder alguno, ni lo que está muy arriba ni lo que está muy abajo, ni ninguna otra criatura, apartarnos del amor de Dios, que es nuestro en Cristo Jesús nuestro Señor.